miércoles 11 de noviembre de 2009

La maldita digamma Ϝ.

Tantas batallas indoeuropeas con ella y resulta que hoy me entero de que en realidad son dos gammas mayúsculas superpuestas, ΓΓ.

Y lo que es más: es de origen semítico. ¡Fenicia! El colmo es cuando recapacitas y acabas llamándote tonto por no darte cuenta antes de que es la misma grafía que la “F” [f] en el alfabeto latino. Espera, espera... ¿las horrendas haches del habla de los habitantes castellanos, que ni siquiera sirven para una aliteración, existen (también) por su culpa?

lunes 9 de noviembre de 2009

Re: El amante de Lady Chatterley

El libro de D.H. Lawrence (de encantadora segunda mano) se encontraba en el estante, al acecho. Tras un viernes-noche dedicado al cine, me apetecía leer. Lo que me ocurrió es eso que los "lectores empedernidos" dicen que se pierde con los años: el libro me enganchó y no pude dejar de leerlo, justo a la inversaa que la empleada encargada de mecanografiar el manuscrito del libro, quien en 1927 se nos ha transmitido que se negó a continuar finalizado el quinto capítulo. La primera edición del libro tuvo que ser realizada en Italia, que aunque albergue la sede de la Iglesia, allí no entendían una palabra del texto inglés.
La obra, finalmente pudo publicarse oficialmente en Inglaterra en versión no censurada a partir de 1960. Normalmente se dice que El amante de Lady Chatterley es una novela sobre sexo, y es verdad pero sólo en parte, aunque yo diría más bien que trata sobre el éxtasis sexual. Evidente mente en los felices años veinte ese tema todavía resultaba demasiado escandaloso para los descendientes de los victorianos. Ya dentro del libro resulta muy curioso observar cómo trata de superar Clifford, el aristócrata, marido de Lady Constance, el hecho de que ha quedado imbálido de los pies a la cintura: intenta sublimar su impotencia con una constante actividad literaria. Como decía existe algo más que sexo en el libro: en el capítulo 13 el propio Clifford arrasa con su silla de ruedas motorizada los jacintos azules de una preciosa pradera primaveral, después de pronunciar un alegato a favor de los privilegios de las capas más altas. Ésta es la imagen con la que Lawrence describe las lacras de nuestra civilización: la guerra, que ha convertido a Clifford en inválido, la mecanización de la vida moderna cuya víctima es la naturaleza y la sociedad de clases, siempre ausente de compasión.
Mellors, en cambio, dándole, con gran dosis de epicureismo, la espalda a la civilización, representa lo contrario que el marido de su amante: lo salvaje en estado puro, el cuerpo (del que Clifford carece). En el libro es el sexo quien cura y repara las heridas que ha infligido la cultura, la civilización, al individuo. El sexo une cuerpo y mente y diluye las fronteras entre clases. Fue de las primeras novelas que hacen, sin pudor, pública la intimidad. La tonalidad del libro suena, me suena, mucho a Freud.


En el 55 rodaron esta película.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Moralejas oblicuas

Mi hipotética clase perfecta de griego. El profesor debe llegar a clase a una hora prudente, teniendo en cuenta que es la primera de la mañana. Eso gusta a la mayoría de los alumnos. El profesor debe sacar su texto original griego y comenzar a explicar algo que en la clase anterior no había quedado lo suficientemente claro (los alumnos admiran en este punto la dedicación del docente): “con respecto al ejemplo de yuxtaposición del pasado lunes debéis tener en mente que es un ejemplo bastante extraño ya que la subordinación y la coordinación son lo normal en griego”. Mientras, debería encender, para que no constituya una pérdida de tiempo, el ordenador y el proyector. Para lo cual, será necesario que conecte devidamente la clavija de la electricidad general del aula. Si ésta se encuentra bajada podríamos crear una especie de confrontación, siempre de manera sana y metafórica con la persona encargada de recoger las clases. Proponemos lo siguiente: “Vaya, ha vuelto a pasar por aquí el apagador. Parece Terminator el tío. Hasta la pantalla apaga el muy enfermo... joder, es que ya son ganas de apagar. Sólo falta que borre las teclas”. Si el proyector tarda en activarse, directamente no enciende, o no hace el ruido que debería, el profesor deberá hacer un comentario jocoso del tipo: “parece que a este proyector hay que convencerlo para que arranque”. Una vez que consigue la sonrisa y el dominio total del aparato debe proceder a una explicación más o menos seria sobre el contexto de la porción de texto que va a ser objeto de traducción. Serviría esta: “me veo obligado a recordaros que Medea descuartiza a su hermano para tener entretenido a su padre y así conseguir tiempo para escapar. Los estudiosos relacionan este hecho con el topónimo τομοι (verbo τεμνω, “cortar”) que como ustedes recordarán es el mismo lugar donde, por motivos que todavía hoy en día no están despejados y claros, Ovidio fue desterrado por Augusto, a orillas del Mar Negro.” Siempre es conveniente rizar un poco el rizo así pues podríamos recordar la explicación que se ofrece sobre el hidrónimo griego que tiene como referente el Mar Negro: Ποντοϲ ευξεινοϲ/ αξεινοϲ, “simplemente es el mar que admite bien a sus huéspedes”. La explicación sorprenderá, sin duda, a los alumnos. Se supone que los griegos llegaron a esta zona y recibieron el nombre del mar de los Iranios que lo denominaban “aseina”. Los helenos lo adaptaron y llegaron así a ευξεινοϲ. Lo sorprendente es que la palabra irania “aseina” sí significaba “negro”. Tras las interesantes explicaciones en espiral sería preciso, ahora sí, traducir durante al menos 10 minutos sin interrupción. Los alumnos cambiarán su semblante, estarán rígidos, es decir, fríos, hasta que comience la interesante explicación etimológica de alguna que otra palabra: la aparición del verbo χαρασσω podría llevarnos, por poner un ejemplo, a aludir a “exasperarse” o simplemente a χαραξ “estaca”. Entonces a algún alumno inteligente, uno un tanto pelota, o simplemente el típico curioso preguntón, le vendrá a la mente “Caraculum” y el profesor deberá relacionar al animal con las estacas. Otra variante podría ser señalar la proximidad o la total equivalencia entre las palabras próximo y prójimo. Algún aspecto teórico presente en el texto podría ser explicado con detenimiento llegados a este punto en el desarrollo de la clase. Como el texto a explicar versa sobre Medea sería factible la mítica teoría acerca de la κολχιδε, de χαλκοϲ y del pueblo de los χαλυβεϲ (pertenecen al mismo campo semántico, al “bronce”). Pero ya basta de etimologías, no hay que saturar: μηδέν αγαν “nada en exceso” diría el verdaderamente virtuoso. Una clase de traducción no podría completarse sin la alusión a un tópico literario. Como ejemplo podemos proponer el básico λογοv-εργον presente en la literatura griega, ¿quién sabe si con anterioridad a Homero? Por último tendríamos los diez minutos finales. Deben ser la cima de la clase. El profesor se transformará en el dios de los alumnos. Apoteosis. Se debe avanzar en el numero de versos en este punto ya que lo normal es que el ritmo de la clase sea mucho más pausado durante los primeros 40 minutos debido a las variadas actividades y explicaciones. Cuando la clase finaliza, cuando suena el timbre, sin dilación se procederá al cierre del sistema informático y electrónico. Mientras este se realiza llega el mejor momento. Las ironías, las críticas ácidas, los chistes (que cuando ya hay algo de confianza con los alumnos se deben intercalar en mitad de las clases, esto es elemental): cuando aparezca algo sobre algún banquete griego se hará alusión a los supuestos intelectuales que en ellos participaban y para defender estas reuniones (que muchos tildan de orgiásticas) podremos recordar “debéis recordar que estamos, todavía aquí, a años luz del botellón”.

Celtibéricos

Celtibéricos y Lusitanos son los pueblos indoeuropeos y prerromanos que poblaban la península. Habitaban la misma otros tres pueblos no indoeuropeos: los Vascos, los Tartesios y los Iberos. El pueblo Celta ocupaba toda Francia, el sur alemán, el norte de Italia, parte de los balcanes e incluso Asia Menor con los Gálatas. Posteriormente llegarían a las islas británicas. Existen tres conjuntos de datos celtibéricos: la antroponimia, la toponimia y la epigrafía. La antroponimia nos lega nombres como: Ambatus, Medugenos, Rectugenos, Belenos (recuerda a Bellona la arcaica y premarciana diosa de la guerra de los romanos), Megaravicos. La toponimia permite ya trazar alguna que otra raíz muy operativa: seg- Segovia, Segóbriga, Segida, Segontia, Segisamo. En alemán sieg-significa “victoria”. Todo procede del indoeuropeo *seh que en griego conformará el verbo εχω (tener). Después tendríamos -samo (superlativo) que recuerda mucho al -isimus. Uxama: la zona más alta. Ledesma: *(p)lataisama (la p cae en celta) que sería una zona muy llana. Por último tendríamos la raiz *bhŗgh -borg-briga (en celta vocaliza en -i-). Recordemos que en el único idioma en el que las sonantes silábicas no vocalizan es el indio antiguo: sánscrito. Ejemplos de -briga: Litanobriga (en las galias), Alubriga, Alcobriga, Coimbra, Anovra, Lobra. En Galicia nos encontramos con la forma atemática: bhrgh (más arcaica), -bre: Alcabre, Cambre, Castrove (con disimilación) y cuyo significado sería “el castro del castro” conformando un híbrido lingüístico. Por último señalar que O Grove podría pertenecer a esta clase de palabras ya que: (ακρο-), es decir *h2ogro + bhŗgh vendrían resultando "Ogrovre" (se separa después la O inicial porque la gente cree que es un artículo). El último conjunto de datos lo formaría la epigrafía. Nos encontramos con Cecas, lugares donde se acuña moneda. Los Celtas lo tomaron de los Iberos y estos a su vez de los inventores de la moneda, evidentemente, los Fenicios. Los Bronces de Botorrita (sur de Zaragoza,


Contrebia Belaisca es su nombre romano) son los tres monumentos linguísicos más importantes del celta continental. En ellos encontramos nombres además de alguna que otra palabra muy interesante: boustom, “establo” de donde procede nuestro “busto”. *guou-sth2-o-m. En el cow inglés vemos la primera raíz y en el latín stare, la segunda. La cuestión extraña es la de los Lusitanos: ellos dicen para "cerdo" porc y el resto del mundo celta se come la "p" orc.

lunes 2 de noviembre de 2009

La paradoja olímpica

El Tenis sí. Pero el Golf no está al alcance de todos. ¿Por qué precisamente en Río de Janeiro va a ser donde el Golf adquiera el estatus de "deporte olímpico"?


¿Qué será lo próximo, llamar a la F1 "deporte" en Etiopía?

Parecía un Neandertal

No, es broma. Parecía un gallego (en el buen sentido): pero no lo era. Gaditano de nacimiento, vive desde hace unos años en Sevilla. Su imagen de niñobien hizo que yo me figurase que era del norte de España. Craso error. Era sureño. ¡Tragedia!, pensé1 al principio. Estudia una carrera tan bien diseñada, tan difícil, tan importante para la supervivencia y el bienestar del ser humano (sic), como es Arquitectura. La lleva al día, a curso por año. Y para los que crean que esto es casi imposible, sólo decirles que este gaditano con alma de gallego ha visitado, por poner un ejemplo, este verano, París y Londres2. No creo que sea fácil combinar durante el año la carrera con algún que otro viaje. Pero él lo hace, o va a hacerlo, al menos, este curso3. Lo conocí en Londres, en la clase Upper-Intermediate del curso de inglés. Para los que les interese: su gramática era buena, su pronunciación: del sur. Pero, en cambio, como ya he señalado, del norte parecían sus modales e incluso algo muy importante4 en una persona; su humor. Es de los que le gusta más cruz y raya que los morancos5, y eso es extraño por Andalucía. Se gusta a sí mismo desconcertando, mofándose de la gente. Pero muy pocas veces ataca él primero. Su ironía está muy cerca de la gallega. Aprende rápido6, la verdad. Un buen día me dio una lección. Os presento el contexto: el muchacho es un GPS andante. Si le dices “llévame a una parte de Londres”, él simplemente lo hace y las más de las veces sin mapa. Su orientación, como he dicho, es extraordinaria. Empezamos a quedar con él cuando reconocimos su habilidad innata (evidentemente). Como recompensa, no creáis que éramos tan crueles, le ofrecíamos cena y cobijo. Como decía, un buen día, creo recordar que el día en que cenábamos los componentes de ABBA y el profesor filosófico en la cocina de la residencia, Dani, así se llama, llegó y me hizo un comentario.


Dani: “`[Ojcar, ¿sabes lo que me ha pasao hoy?]”

Yo: No dime, dime Dani.

Dani: [Pues na, que venía yo, ¿sabes?, venía yo to despistao en el metro y claro sabes que el único momento en el que yo me desoriento es cuando salgo de la estación, vamos, de la boca del metro].

Yo: Si, si, lo sé ¿y que pasó?

Dani: [Pues na tio, que me dije yo al salir, ¿y ahora hacia donde queda la Residencia? Y nada que me he conseguío orientar gracias a la Luna. He interpretao la posición y he sio capaz de orientarme7.]

Yo: Joder, Dani, que crack eres, eres muy grande tio.8

Dani: [No es tan difícil9.]

Instantes después de que yo me lo hubiera creído todo me explican la broma: la noche estaba nublada y la Luna, cubierta.


Pero la fortuna, el azár, τυχη la llamaban los griegos, hizo que yo pudiera vengarme con garantías. Ocurrió que tras un lento, canario, y arduo periplo para conseguir billetes para Cambridge, acabamos en el Tube que conecta en una hora Londres con Oxford. Durante el viaje yo dormí, mientras una amiga, Alba, y el sujeto, Dani, ojeaban uno de los mapas de mi guía. Llegamos a Oxford y nos bajamos con la otra pareja de agradables valencianos que venían con nosotros10. Yo todavía no estaba demasiado despierto al bajar del autobús. Mis compañeros de viaje tampoco lo parecían porque les costaba mucho orientarse. Creyeron hacerlo, pero finalmente Dani desestimó la idea. El mapa de mi guía parecía no servirles y llegaron a entrar en una tienda para ojear un nuevo mapa. Alguno de ellos cuando entraron en la tienda dijo que era mejor no comprar otro mapa porque eran iguales al de mi guía. Caminamos, un tanto a la deriva, y llegamos a una iglesia y a lo que parecía ser la calle principal de Oxford. Alba y Dani intentaban sopesar las teorías ajenas e imponer, claro, las suyas. Alba proponía, señalando en el mapa varios lugares posibles relacionados con nuestra localización. Dani simplemente los echaba abajo, los desestimaba por variadas razones. Hasta que dijo, es posible que estemos aquí.11 En ese momento tomé yo el mapa12. ¿Os imagináis mi sorpresa, mis insultos, y nuestras vistosas carcajadas en el momento en el que yo13 dije que en la parte superior de la página del mapa se podía leer Cambridge14?

La verdad es que no nos aburrimos mucho con el único y peculiar sureño que no baila en los pubs de Londres y que entiende y domina como nadie el humor gallego.

1 En este punto valoro como pensamiento a un prejuicio absurdo al que únicamente apelo en contextos cerrados y con personas que saben, perfectamente, que estoy bromeando.

2 Con esto quiero decir que sale de casa.

3 Destination: Santiago de Compostela (eso esperamos).

4 Existen teorías que relacionan el humor (en el sentido gallego) con la “inteligencia”.

5 He empleado el concepto humor para hablar de los Morancos: lo siento.

6 Cuando lo conocimos no utilizaba demasiado la ironía y la retranca gallegas. Hoy en día podríamos considerarlo un pequeño maestro.

7 Sus palabras reales pueden variar, aunque mínimamente.

8 Cara de Asombro.

9 Cara muy seria que me decía a gritos “me estoy quedando contigo” o “Qué gilipollas eres”.

10 Eran buena gente que venía con nosotros, dos gallegos retrancosos atacando incesantemente con tonterías y pseudospuñales a un gadi…tano simpático y la mar de receptivo.

11 Su tono inseguro y tembloroso, como esperando una reprimenda o una contestación hábil de Alba, era palpable.

12 Esto no es real debido al hecho de que yo había tomado el mapa en dos ocasiones anteriores pero no había conseguido orientarme.

13 Eso, que fui yo quien se dio cuenta del lapsus.

14 Hay que decir que la confusión de debe a que Alba y Dani durante el viaje (en las dos plazas delanteras del autobús) habían estado leyendo sobre Cambridge (supongo que para compararlo con Oxford).